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sábado, 21 de marzo de 2015

El gusano que quería ser mariposa de seda

EL GUSANO QUE QUERÍA SER MARIPOSA DE SEDA

De todas las cosas que podía haber sido en la vida, a Lunares le había tocado ser un triste gusano de tierra. Él que habría querido ser un valiente león, o una astuta zorra, no era más que un simple gusano, y no cualquier gusano, sino de esos que salían en la comida cuando se quedaba pocha y todo el mundo espachurraba con asco cuando los veía.

–Ya que nos ha tocado ser un gusano, ¿no podríamos al menos haber sido un gusano de seda? –preguntó un día a su amiga Larojos.

–¿Para qué quieres ser un gusano de seda? ¡Solo comen morera, que es una hoja que sabe a rayos y centellas! Nosotros sin embargo… comemos manzanas medio mordisqueadas, bocadillos con queso fundido, líquidos viscosos con sabor a naranja mezclado con sabrosa arena, etc.


Aquel menú tan especial venía de las papeleras de los niños que jugaban en el patio del colegio donde Larojos y Lunares vivían. El colegio estaba bien, siempre había mucho alimento y nunca se aburrían, pero los niños eran muy peligrosos. Si los veían jugaban con ellos hasta que acababan aplastándolos con el pie. ¡Era horrible!

–¡Pero nadie nos quiere! Sin embargo, a los gusanos de seda…
–¡Pero si son feísimos! Tan blancos y aburridos. Nosotros somos mucho más interesantes –insistía Larojos, tratando de animar a su amigo–. Mírate tú, con esos lunares morados que tienes. ¡Ya le gustaría a los gusanos de seda ser como nosotros!

 
Lo cierto es que Lunares era un gusano muy bonito. Tenía unas manchas brillantes por todo el cuerpo que le hacían muy especial. Además era muy coqueto, y le gustaba vestirse con sombrero y bufanda. Todos le querían mucho y hasta le habían regalado una flor azul por su cumpleaños para que decorara su sombrero. Sin embargo, Lunares nunca estaba contento. ¡Ser un gusano era un fastidio! Los gusanos no servían para nada… Excepto los de seda, claro, que daban aquel material tan suave y que tanto le gustaba a la gente.

– No digas eso. Los gusanos de seda son feos al principio, pero luego se convierten en preciosas mariposas. Los niños los guardan, los alimentan y se los enseñan a todo el mundo en la escuela. Sin embargo a nosotros… ¡nos aplastan en cuanto nos ven!

Y por más que Larojos trataba de convencerle de que ser un simple gusano no estaba tan mal, Lunares no paraba de quejarse. Tan triste estaba, que un día tomó una decisión.

–Voy a entrar en el edificio de las clases. ¡Quiero ser un gusano de seda! A lo mejor si me mezclo con ellos y como morera, yo también acabaré haciéndome un ovillo y convirtiéndome en mariposa.
Su plan era colarse en alguna de esas cajas de zapatos en la que los niños guardaban sus gusanos de seda.

–Lunares, ¡ten cuidado! Si te encuentran en la caja se darán cuenta de que no eres un gusano de seda y ¡te apachurrarán con sombrero y todo! –le advirtió Larojos.

Pero estaba tan convencido de que su plan saldría bien, que no hizo caso a sus advertencias y vestido con sus mejores galas se marchó hacia el edificio de primaria. Empezó su aventura un viernes por la tarde, pero el colegio era tan grande, y él tan pequeño, que no consiguió encontrar a los gusanos hasta dos días y medio más tarde, justo cuando la sirena del colegio anunciaba el principio de las clases.
Lunares, se coló en la caja, donde había un montón de gusanos de seda comiendo morera tranquilamente. Les observó atentamente y tuvo que reconocer que Larojos tenía razón: eran blanquecinos, feos y un poco aburridos.

Cuando los gusanos de seda vieron aquel extraño gusano de colores empezaron a gritar alborotadas.
–¿Quién eres tú? ¿Qué haces aquí?
–Soy Lunares y vengo a convertirme en mariposa de seda, ¡como vosotros!
–Tú no eres como nosotros. No podrás convertirte en mariposa.
–Claro que sí, ¡solo tengo que comer morera!

Tenía tanta hambre después de tantos días buscando a los gusanos de seda, que le hincó el diente a una hoja de morera. Pero aquella hoja le supo, tal y como había dicho Larojos, a rayos y centellas.
–Oye, que esta morera es nuestra. Tú no eres un gusano de seda y nunca lo serás. Por mucha morera que comas. Así que sal de esta caja y vete por dónde has venido.
Pero Lunares no quería irse de allí si no era convertido en una mariposa. Él quería ser un animal útil y bello, como aquellos gusanos. Un animal que sirviera para algo y que los niños estudiaran en el colegio.

No tuvo tiempo de discutir más con los otros gusanos. De repente, la caja se abrió, y Lunares vio un montón de ojos posados sobre él.
–¡Ey! ¡Qué asco! Mirad ese gusano con lunares de ahí. ¡Es asqueroso!
–¿Cómo habrá llegado hasta nuestra caja?
–¡Hay que aplastarlo!


El barullo llamó la atención de la maestra, que se asomó a ver lo que estaba agitando a sus alumnos.
–¡Pero bueno! ¡Qué tenemos aquí! Este gusano no debería estar en esta caja, pero no hay por qué apachurrarle…
–Pero profe… ¡si es asqueroso!
–Y no sirve para nada… ¡no se convertirá en mariposa!

La profesora cogió con sus dedos a Lunares, que muy asustado se encogió hasta casi parecer una bola. Llegaba su final, y solo podía pensar en su amiga Larojos y en todos los consejos que le había dado. ¿Por qué no la habría escuchado?

Sin embargo, la maestra no tenía ninguna intención de aplastar a Lunares.
–Fijaros en este gusano. Parece que no sirve para nada, ¿verdad? Pero estos pequeños bichos son importantísimos para la naturaleza. Ellos convierten la fruta podrida en alimento para la tierra, para que puedan crecer mejor las plantas. ¡Gracias a ellos los árboles crecen más fuertes y gracias a los árboles tenemos aire limpio para respirar!

Lunares se quedó mirando a la profesora sin entender nada. ¿De verdad estaba hablando de él? Y se sintió más importante que nunca en la vida. Tanto como aquellos gusanos que luego se convertirían en mariposas.
–¿Y ahora qué hacemos con este gusano, profe? –preguntó un niño.
–¿Podemos dejarle en la caja con los otros? –quiso saber una niña.

Pero la profesora tenía otros planes para Lunares.
–Le devolveremos al patio, junto a los árboles y la tierra. Para que pueda cumplir su función y pueda seguir dando alimento a la tierra de nuestro colegio.

Lunares volvió a su árbol junto a su amiga Larojos. Juntos volvieron a comer manzanas mordisqueadas, bocadillos de queso y jamón y zumos de naranja y arena. Lo que Lunares no volvió a hacer fue querer ser mariposa de seda. 

¿Para qué si podía ser un maravilloso e importantísimo gusano de tierra?


miércoles, 29 de enero de 2014

Flon Flon y Musina

                                                       
"-La guerra no muere jamás, hijo mío.
Sólo duerme de vez en cuando.
Y, cuando duerme, hay que
tener mucho cuidado para no
despertarla —suspiró su padre."
 
El próximo día 30 de Enero se celebra el Día de la Paz y no Violencia
Podemos trabajar este sencillo cuento de la editorial SM

viernes, 4 de octubre de 2013

Arturo



 



"El pollo Arturo estaba incómodo dentro de su huevo. Había crecido tanto que aquel cuarto se le hacía pequeño...
Dentro de la cáscara, Arturo se sentía a salvo, pero estaba muy apretujado. Ya no cabía en aquel cálido cuarto de paredes blancas, así que no le quedó más remedio que salir de allí. Descubrió entonces que habitaba una parte muy pequeña de un mundo enorme y desconocido que se abría ante sus ojos sorprendidos y curiosos."


sábado, 28 de septiembre de 2013

Orejas de mariposa


"Orejas de mariposa" (editorial Kalandraka) transmite un mensaje de gran valor: podemos convertir en positivo aquello que para otras personas no lo es, y lo que es mejor, que lo diferente nos hace "únicos y especiales". Debemos reivindicar pues las diferencias y aprender a aceptarnos tal como somos, valorándonos con nuestras virtudes y defectos.

jueves, 26 de septiembre de 2013

Papá, por favor, consígueme la Luna

Un precioso libro ilustrado por Eric Carl y editado por la editorial Kokinos, un libro sobre los sueños. Nos hable de Mónica, una niña que tiene unos deseos imposibles, y de su padre, que hace todo lo posible para que sus deseos se cumplan.

jueves, 18 de abril de 2013

Chivos, chivones

Autora: Olalla González Paz
Ilustrador: Federico Fernández
Editorial: Kalandraka



Tres chivos vivían en lo alto de una montaña; uno era pequeño, el otro, mediano y el tercero era un chivo chivón grande. Un buen día decidieron bajar y dirigirse al otro lado del ría para comer hierba. Sin embargo, para llegar, tenían que cruzar un puente. Eso no representaba ningún problema. Lo malo es que allí vivía un ogro terrible...La hierba era tan rica que los tres chivos resolvieron engañarlo. ¿Cómo?

                             

domingo, 14 de abril de 2013

Abuelos

Chema Heras relata en "Abuelos" la tierna historia de dos viejecitos, Manuel y Manuela que aceptan con naturalidad la huella de los años. Manuela es coqueta como una chiquilla y a Manuel le encanta bailar con ella. A través de una estructura acumulativa y un texto poético "Abuelos" nos enseña a encontrar la belleza a través de los ojos del amor.
Es un verdadero placer la lectura de este cuento lleno de poesía y ternura. Por ello, me voy a permitir desde aquí dedicarle este libro a todos aquellos abuelos y abuelas que hoy día hacen el papel no sólo de abuelos sino de padres y madres.
Abuel@s que en muchas ocasiones se acercan a nuestras aulas para participar de nuestras actividades y a contarnos infinidad de historias. Y sobre todo a aquellos que nos demuestran que las arrugas son un signo que nos anima a seguir viviendo, disfrutando y aprendiendo.

lunes, 1 de abril de 2013

El hombrecillo de papel


El hombrecillo de papel
Autor: Fernando Alonso
Ediciorial Everest

Este cuento describe la historia de un hombrecillo hecho de papel de periódico que cobra vida. Este simpático personaje introduce a los niños al mundo de las noticias y termina por presentarles una visión positiva del mundo.
A través de esta tierna historia los niños son expuestos al periódico como medio de comunicación de noticias.







domingo, 10 de marzo de 2013

El ladrón de palabras

Autora: Nathalie Minne
Editorial: Edelvives


Por la noche, cuando la luna alumbra el camino, el ladrón de palabras sale con todo su equipo y se dirige a la ciudad. Allí, rastreando las voces y las luces, sin que nadie lo vea, trepa por los tejados. Comienza la cosecha... Una historia sobre la belleza de las palabras y su valor para comunicarse con el mundo, para sembrar amistades, para amar.




"Las palabras se esconden en rincones, trepan a los muebles,
se cuelgan de la lámpara, se suben por las paredes.
Bailan la polca, la salsa, el chachachá y el vals de las mariposas....
La fiesta es todo un éxito, pero, poco a poco,
el suelo se cubre de sílabas sueltas.
Las palabras encierran tantos misterios"
  
Este estupendo álbum ilustrado de la editorial edelvives es un cuento para aprender a querer las palabras. Está repleto de palabbras de todas clases y colores, con un ladrón que se dedica a recogerlas para probar mezclas y disfrutar con ellas. 
Pero un día sucede  algo inesperado: el ladrón siente la necesidad de  empezar a narrar historias al conocer a alguien, siente la necesidad de usar las palabras para  llegar  a otra persona.


martes, 26 de febrero de 2013

Elmer el elefante


Elmer es un cuento que no deja a nadie indiferente.
Es la historia de un elefante que no es gris, como el resto de la manada, sino de retales de colores. Pero es la alegría de la selva; es quien despierta risas y sonrisas...Es aceptado tal y como es...
Aquí os dejo Elmer:


                                   

                                   

martes, 12 de febrero de 2013

¿A qué sabe la luna?


Esta es una historia de deseos inalcanzables, como la Luna, que pueden hacerse realidad gracias a la unión y la cooperación. Su autor es Michael Grejniec.
Una vez los animales se pusieron de acuerdo para llegar a la Luna. La tortuga que, según la mitologia sostiene el mundo, el elefante, la jirafa, la cebra, el león...Hasta que, finalmente, el más pequeño, el ratón, lo consigue.
Una reflexión sobre los valores de la solidaridad.
 
                       

lunes, 11 de febrero de 2013

Cuento mágico

Os recomiendo este cuento precioso del que me habían hablado y que yo estuve buscando por todas las librerías sin posibilidad de encontrarlo. Ese mismo año, me lo trajeron los Reyes Magos.
Que lo disfrutéis.



Los Tres cerditos, un cuento matemático


                                                                                

El desayuno de "Don Feroz"
El lobo que está en el bosque
ya quiere desayunar,
los tres cerditos hermanos
no sé si le gustarán.
Sus dientes son amarillos
la boca un túnel es.
Grandote como un armario
y sólo piensa en comer.
Yo no me asusto con el lobo Don Feroz.
Tú no te asustas como no me asusto yo.
Después de desayunar
la leche y los cereales,
se marchan hacia la escuela
contentos los tres "chavales".
De pronto por el camino
el lobo les saludó.
Ninguno de los cerditos
el miedo al lobo sintió.
Yo no me asusto con el lobo Don Feroz.
Tú no te asustas como no me asusto yo.
El más pequeño cerdito
le regala su "bocata",
un "bollo" le da el mediano
y el mayor una "naranja".
El lobo agradecido
Les invita a merendar.
Cuando salgan de la escuela,
¡Qué bien se lo pasarán!
Yo no me asusto con el lobo Don Feroz.
Tú no te asustas como no me asusto yo.